1. Corta las patatas en trozos grandes y ponlas 5 minutos en agua fría; corta la zanahoria en trozos en diagonal, la cebolla en gajos y la ternera en lonchas finas del tamaño de un bocado; escalda el shirataki y córtalo más corto.
2. En una cazuela, calienta el aceite y dora la carne 2 minutos, hasta que cambie de color.
3. Añade la cebolla, las patatas y la zanahoria y rehógalo todo junto 2 minutos, para que se impregnen de aceite.
4. Vierte el dashi, añade el sake, el mirin y el azúcar, llévalo a ebullición, quita la espuma y pon encima un disco de papel de horno.
5. A los 10 minutos, añade la salsa de soja y el shirataki y cuécelo 10–15 minutos más, hasta que las patatas estén tiernas y se haya consumido la mayor parte del caldo.
6. Retíralo del fuego y déjalo reposar al menos 10 minutos, para que los sabores penetren en las patatas; sírvelo con arroz y sopa de miso.
Consejo: El nikujaga es la «comida de mamá» japonesa: según se cuenta, fue la marina la que intentó así imitar el estofado de ternera británico. Las patatas absorben el sabor al enfriarse, así que al día siguiente está aún mejor.
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