1. Lava el trigo pelado en agua fría y ponlo en remojo en abundante agua toda la noche.
2. Pon el pollo en una olla grande, cúbrelo con unos 3 litros de agua fría, llévalo a ebullición, retira la espuma y cuécelo a fuego bajo 1 hora, hasta que esté tierno; sácalo y reserva el caldo.
3. Cubre el trigo escurrido con el caldo de pollo y cuécelo a fuego bajo, sin tapar, removiendo a menudo; mientras tanto, separa la carne del pollo de los huesos y desmenúzala en hebras finas.
4. Cuando el trigo ya esté tierno (en aproximadamente 1 hora), añade la carne de pollo, sálalo y sigue cociéndolo 1 hora más, removiendo y «batiendo» enérgicamente con una cuchara de madera, hasta que el trigo y la carne se fundan en unas gachas espesas, cremosas y homogéneas; si quedan demasiado espesas, añade agua caliente o caldo.
5. Mientras tanto, pica pequeña la cebolla y dórala despacio en la mantequilla.
6. Sirve las gachas calientes en platos hondos, haz un pequeño hueco en el centro de cada uno y riégalas con abundante mantequilla fundida con cebolla; espolvoréalas con pimienta recién molida.
Consejo: La harissa es el plato simbólico de la Pascua armenia y del recuerdo de la resistencia del Musa Dagh: se remueve toda la noche en un gran caldero. En casa también puedes prepararla en olla de cocción lenta: cuanto más tiempo se cueza, más cremosa quedará.
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