1. Cuece las remolachas con piel en abundante agua 45–50 minutos, hasta que estén tiernas; deja que se enfríen, pélalas y córtalas en rodajas finas o en dados. Reserva 2 cucharadas del jugo de la remolacha.
2. Pela las naranjas con un cuchillo afilado, quitando también la parte blanca, y córtalas en rodajas; recoge el zumo que suelten.
3. Pela la jícama y córtala en bastones finos. Si no tienes jícama, el colinabo es un sustituto igual de crujiente y ligeramente dulce.
4. Parte la granada por la mitad y saca los granos golpeándola con una cuchara de madera.
5. Para el aliño, mezcla el zumo de naranja con el jugo de remolacha, el zumo de lima, el azúcar, el aceite de oliva y una pizca de sal.
6. Forra una fuente con hojas de lechuga, coloca encima por capas la remolacha, la naranja y la jícama, riégala con el aliño y espolvoréala con granos de granada y cacahuetes tostados.
Consejo: Junta la remolacha con el resto de ingredientes solo al servir, o lo teñirá todo de rojo.
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