1. Limpia las gambas, quítales el intestino y frótalas con una pizca de cúrcuma y sal. Pon el kokum en remojo en un poco de agua tibia.
2. En una cazuela, calienta el aceite de coco, echa las semillas de mostaza y, cuando empiecen a estallar, añade las hojas de curri. ¡Cuidado, que salpica!
3. Añade la cebolla en láminas finas y sofríela 6 minutos, hasta que esté tierna; luego el jengibre, el ajo y los chiles verdes partidos a lo largo, y sofríelo 1 minuto más.
4. A fuego bajo, echa el resto de la cúrcuma y el chile en polvo, remueve 30 segundos y luego añade el tomate en dados y cuécelo 4 minutos.
5. Vierte la leche de coco, añade el kokum con su agua de remojo y cuécelo a fuego suave 5 minutos (no lo hiervas fuerte, o la leche de coco se cortará). Echa las gambas y cuécelas 4–5 minutos, hasta que estén rosadas.
6. Sírvelo con arroz al vapor o appam.
Consejo: Chemmeen significa «gamba» en malayalam. El kokum da a los curris de Kerala su característico sabor ácido; puedes sustituirlo por una cucharadita de pasta de tamarindo. No cuezas de más las gambas, o quedarán gomosas.
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