1. Corta el chorizo (mejor semicurado, de cocinar) en rodajas de 1,5–2 cm de grosor.
2. Calienta el aceite de oliva en una cazuela de barro o una sartén de fondo grueso y dora las rodajas de chorizo 2–3 minutos, hasta que suelten su grasa roja.
3. Vierte la sidra seca y llévala a ebullición.
4. Cocina a fuego medio 10–15 minutos, hasta que la sidra se reduzca a la mitad y, con la grasa del chorizo, forme una salsa espesa y brillante.
5. Prueba: normalmente no hace falta sal, porque el chorizo ya es bastante salado y especiado.
6. Sirve muy caliente, en la misma cazuela, con mucho pan para mojar la salsa.
Consejo: En Asturias se usa sidra natural seca; si solo encuentras sidra dulce, reduce la cantidad y completa con agua.
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