1. Hierve el agua en un cazo pequeño, disuelve en ella la sal y deja que se enfríe: es la «salmuera», que ayuda a que se mezclen bien los sabores de la salsa.
2. Separa las hojas del perejil y pícalas muy finas con el cuchillo (usa el cuchillo en lugar de la batidora, para que quede granulado y no hecho una pasta).
3. Pica también muy fino el ajo.
4. En un tarro de cristal mezcla el perejil, el ajo, el orégano seco, las escamas de chile y la pimienta.
5. Añade el vinagre de vino tinto, la salmuera fría y el aceite de oliva, y agítalo bien.
6. Déjalo en la nevera al menos 2 horas (mejor toda la noche) para que se integren los sabores; sírvelo con ternera a la parrilla, chorizos y verduras asadas.
Consejo: El auténtico chimichurri argentino es suelto, de aceite y vinagre, no un pesto cremoso: en la nevera aguanta una semana y mejora de un día para otro.
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