1. Corta la aguja de cerdo en filetes finos de 3–4 mm, del tamaño de la palma de la mano (semicongelada es más fácil).
2. Machaca en el mortero la raíz o los tallos del cilantro con el ajo y la pimienta negra hasta obtener una pasta y mézclala con la salsa de pescado, la salsa de ostras, la salsa de soja, el azúcar de palma, el aceite y 2 cucharadas de leche de coco.
3. Mezcla la carne con el adobo y métela en la nevera al menos 2 horas, aunque mejor toda la noche.
4. Ensarta los filetes en zigzag en brochetas de bambú (ponlas antes en remojo en agua 30 minutos).
5. Hazlas en la parrilla caliente o en una sartén grill 8–10 minutos, dándoles la vuelta a menudo y pintándolas varias veces con la leche de coco, hasta que la carne se caramelice y los bordes se tuesten un poco.
6. Sírvelas calientes, con arroz glutinoso.
Consejo: Es el bocado callejero favorito de los desayunos tailandeses; pintarlas con leche de coco las mantiene jugosas y les da la costra caramelizada. La aguja es más grasa, por eso queda más jugosa que el lomo.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.