1. Tuesta el coco rallado en una sartén sin aceite, removiendo, hasta que esté dorado; tuesta igual los cacahuetes.
2. Para la salsa, machaca en el mortero los 10 g de gambas secas con la pasta de gambas, llévalo a ebullición en un cazo pequeño con el azúcar de palma, el agua y la salsa de pescado y cuécelo 8–10 minutos, hasta obtener un almíbar espeso como la miel; deja que se enfríe.
3. Corta la lima con piel en dados pequeños, la chalota y el jengibre también en dados pequeños, y el chile en aros finos.
4. Lava y seca las hojas de betel y colócalas alrededor de una fuente grande; en el centro, pon en cuencos pequeños el coco, los cacahuetes, las gambas secas, la lima, la chalota, el jengibre y el chile.
5. Cada uno dobla una hoja en forma de cucurucho, la rellena con una pizca de cada ingrediente y le echa un poco de salsa.
6. Se come entero, de un bocado.
Consejo: «Un sabor envuelto en un bocado»: dulce, salado, ácido, picante y amargo a la vez, el comienzo clásico de la hospitalidad tailandesa. Las hojas de betel se encuentran en tiendas asiáticas; si no las consigues, puedes hacerlo con hojas de lechuga iceberg o de col china.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.