1. Disuelve la levadura en el agua tibia y déjala activarse unos minutos.
2. Añade la sal a la harina y luego el agua con levadura, y amasa hasta obtener una masa blanda y algo pegajosa.
3. Déjala tapada en un lugar templado hasta que doble su volumen y luego dale la vuelta con cuidado (desgasificándola con unos pliegues).
4. Forma barras alargadas y déjalas levar de nuevo sobre papel de horno o en un molde para baguettes.
5. Haz unos cortes en diagonal en la superficie con una cuchilla afilada y calienta bien el horno (230–240 °C).
6. Echa un poco de agua en el fondo del horno (vapor) y hornea las baguettes unos 20–25 minutos, hasta que tengan la corteza crujiente y dorada.
Consejo: El secreto de una buena baguette es la temperatura alta y el vapor: así consigue una corteza fina y crujiente y una miga llena de alveolos. Un levado largo en frío (incluso una noche en la nevera) le da un sabor más profundo.
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