1. Usa solo gambas muy frescas, aptas para comer crudas. Pela las gambas, hazles un corte en el lomo para quitarles el intestino y ábrelas por la mitad a lo largo (corte en mariposa); ponlas en un bol helado y sálalas.
2. Exprime las limas y tritura el zumo en la batidora con los chiles serranos, la mitad del cilantro, el agua y una pizca de sal hasta que quede liso y de un verde intenso.
3. Vierte el líquido verde sobre las gambas y déjalas marinar en la nevera 10–15 minutos, hasta que se pongan algo blancas y opacas; no más tiempo, porque se vuelven gomosas.
4. Mientras tanto, pela el pepino y córtalo en medias lunas finas, corta la cebolla morada en aros finísimos y el aguacate en láminas.
5. Coloca en una fuente plana las gambas con el pepino y la cebolla, vierte encima el líquido verde y decóralo con aguacate y el resto del cilantro.
6. Sírvelo enseguida, muy frío, con tostadas o totopos.
Consejo: Si no lo quieres crudo, escalda antes las gambas 1 minuto y enfríalas en agua con hielo: el sabor sigue igual de fresco.
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