El sushi también se puede hacer en casa: solo hacen falta un poco de paciencia y algunos trucos sencillos; el secreto está en un arroz bien aliñado y pegajoso.
1. Lava el arroz para sushi varias veces en agua fría, hasta que el agua salga casi clara: así no quedará engrudo. Cuécelo tapado, con la proporción de agua exacta, hasta que esté tierno y luego, fuera del fuego, déjalo reposar 10 minutos.
2. Mezcla el vinagre de arroz con el azúcar y la sal, calentándolo un poco, hasta que el azúcar se disuelva; luego incorpóralo al arroz tibio y deja que se enfríe: obtendrás un arroz brillante, pegajoso y ligeramente agridulce.
3. Corta el salmón en tiras largas y finas con un cuchillo afilado.
4. Pon la lámina de nori con la cara brillante hacia abajo sobre la esterilla de bambú y, con las manos mojadas, extiende una capa uniforme de arroz de aproximadamente medio centímetro, dejando libre una franja de un dedo en el borde de arriba.
5. Coloca el salmón a lo largo, en el centro del arroz.
6. Con ayuda de la esterilla, enróllalo bien apretado y pega el borde libre del nori humedeciéndolo con un poco de agua.
7. Córtalo en piezas de un bocado con un cuchillo afilado y mojado: limpia y vuelve a mojar el cuchillo después de cada corte.
8. Sírvelo con salsa de soja, wasabi y jengibre.
Consejo: El arroz queda perfecto si lo aliñas todavía tibio y no lo aprietas demasiado: debe quedar aireado y suelto.
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