1. Recorta alrededor la punta cónica del tallo del quimbombó, como si sacaras punta a un lápiz, sin dañar la vaina.
2. En un bol, mézclalo con el vinagre y 1 cucharadita de sal y déjalo 30 minutos al sol o a temperatura ambiente; luego enjuágalo y escúrrelo: así no queda viscoso.
3. En una cazuela, pocha la cebolla en rodajas en la mitad del aceite de oliva 5 minutos; luego añade el ajo, el tomate rallado y el azúcar y cuécelo 5 minutos.
4. Echa el quimbombó, vierte unos 150 ml de agua, salpimiéntalo y cuécelo tapado a fuego bajo 30–35 minutos; en lugar de removerlo, sacude la cazuela.
5. Al final, añade el resto del aceite y el perejil picado.
6. Sírvelo tibio, con feta y pan, o como acompañamiento de pollo asado.
Consejo: El marinado en vinagre es el truco de las amas de casa griegas: así el quimbombó mantiene su forma y no queda viscoso. Si tienes poco tiempo, también puedes usar quimbombó congelado, que no hace falta marinar.
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