Los gofres americanos crujientes son dorados por fuera y aireados por dentro: perfectos para un desayuno de fin de semana o como dulce. Su secreto es montar las claras por separado.
1. Separa los 3 huevos; monta las claras a punto de nieve firme.
2. Mezcla las yemas con 300 ml de leche y 80 g de mantequilla derretida y algo templada.
3. Tamiza encima 250 g de harina, 2 cucharaditas de levadura química, 40 g de azúcar y una pizca de sal, y mezcla hasta que quede liso.
4. Incorpora las claras montadas en dos veces, con cuidado y con movimientos envolventes de abajo arriba; no mezcles en exceso, para que la masa conserve el aire.
5. Calienta la gofrera, úntala con mantequilla y cocina la masa hasta que esté dorada (unos 4–5 minutos).
6. Sírvelos regados con 100 ml de sirope de arce y con 100 g de arándanos frescos.
Consejo: Las claras montadas por separado son las que los hacen crujientes por fuera y aireados por dentro: no te saltes este paso.
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