El clásico desayuno escocés: unas gachas de avena cremosas que coronas con fruta y miel.
1. Pon los copos de avena en un cazo con la leche y una pizca de sal.
2. Llévalo a ebullición a fuego medio, removiendo sin parar.
3. Baja el fuego y cuécelo removiendo 5–6 minutos, hasta que quede cremoso.
4. Si te parece demasiado espeso, acláralo con un poco más de leche.
5. Sírvelo en cuencos y espolvoréalo con la manzana en dados y la canela.
6. Riégalo con miel, pon encima las frambuesas y sírvelo caliente.
Consejo: Los escoceses lo cuecen con sal y una mezcla de agua y leche, sin azúcar. La pizca de sal es necesaria aunque lo tomes dulce: sin ella, su sabor queda soso.
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