1. Corta la babilla de ternera en 8 filetes finos, de unos 5 mm (o pídeselo al carnicero), aplánalos un poco con el mazo y haz unos cortes en la membrana de los bordes, para que no se curven al cocinarlos.
2. En una sartén grande, calienta el aceite de oliva y marca los filetes a fuego fuerte 1 minuto por cada lado, solo para que se doren; sácalos y resérvalos.
3. En la misma sartén, sofríe el ajo en láminas finas 1 minuto y luego añade el tomate aplastado con la mano, el orégano, sal y pimienta.
4. Cuece la salsa 10–12 minutos, hasta que espese y pierda el sabor a crudo.
5. Vuelve a poner los filetes en la salsa con el jugo que hayan soltado, tápalo y cuécelo a fuego lento 10 minutos, para que la carne tome el sabor del tomate, pero sin endurecerse.
6. Sírvelos espolvoreados con albahaca troceada y mucho pan crujiente: la salsa recuerda el sabor de la pizza napolitana, de ahí el nombre.
Consejo: Los filetes finos se endurecen enseguida: el primer dorado debe durar solo unos segundos; la carne termina de hacerse en la salsa.
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