1. Lava la cebolleta, sécala muy bien y córtala en trozos de 6–8 cm; separa la parte blanca de la verde.
2. En una sartén pequeña, calienta el aceite a fuego medio-bajo, echa la parte blanca de la cebolleta y fríela 3–4 minutos; luego añade también la parte verde.
3. Fríela despacio, removiendo, 8–10 minutos más, hasta que la cebolleta esté de un marrón intenso y crujiente, pero sin quemarse; saca la cebolleta y deja el aceite en la sartén.
4. Vierte en el aceite la salsa de soja y el azúcar (¡cuidado, salpica!) y déjalo burbujear 1 minuto, hasta que el azúcar se derrita y la salsa espese un poco.
5. Cuece los fideos en el agua según el envase, escúrrelos y mézclalos enseguida con el aceite templado de cebolleta y soja.
6. Repártelos en cuencos, amontona encima la cebolleta crujiente y sírvelos enseguida.
Consejo: Es uno de los platos más sencillos y, aun así, más adorados de Shanghái, con solo unos pocos ingredientes. Puedes preparar el aceite de cebolleta en doble cantidad: en un tarro se conserva una semana en la nevera y está divino también con arroz y huevos.
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