1. Enjuaga bien la quinoa con agua fría en un colador fino hasta que deje de hacer espuma: así eliminas la capa amarga de saponina.
2. Lleva a ebullición el agua con sal en un cazo, añade la quinoa y cuécela tapada a fuego suave 15 minutos, hasta que asome el pequeño «germen» blanco de los granos; retírala del fuego, déjala reposar tapada 5 minutos, suéltala con un tenedor y deja que se enfríe por completo.
3. Quita las semillas al tomate y al pepino y córtalos en daditos; pica fina la cebolla morada.
4. Corta el queso fresco (puedes sustituirlo por una mezcla de feta y ricotta) en daditos.
5. Para el aliño, bate el zumo de lima con el aceite de oliva, sal y pimienta, y mezcla en un bol la quinoa, las verduras y el cilantro picado.
6. Incorpora el queso con cuidado y sírvela fría: sola, como almuerzo ligero, o con carnes a la parrilla.
Consejo: La quinoa era el «grano madre» de los incas; alrededor del lago Titicaca se sigue comiendo a diario. La ensalada se mantiene fresca 2 días en la nevera.
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