1. Calienta la leche con la vaina de vainilla abierta y un poco de mantequilla justo hasta el punto de ebullición y deja que se temple.
2. Mezcla los huevos con el azúcar y la harina hasta que quede liso, con cuidado de que no queden grumos.
3. Vierte poco a poco la leche de vainilla templada sobre la mezcla y, por último, incorpora el ron: obtendrás una masa muy líquida.
4. Deja reposar la masa tapada en la nevera al menos una noche (lo ideal son 24-48 horas).
5. Llena casi por completo con la masa reposada los moldes de canelé bien untados con mantequilla.
6. Empieza horneándolos en el horno muy caliente a 240 °C y luego, bajando a 180 °C, hornéalos en total unos 50-60 minutos, hasta que estén oscuros y crujientes por fuera y tiernos y alveolados por dentro.
Consejo: El canelé es una especialidad de Burdeos: corteza crujiente y caramelizada, casi quemada, por fuera, y miga tierna de vainilla y ron por dentro. El largo reposo en la nevera y el arranque con el horno muy caliente son imprescindibles para su corteza característica.
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