1. Templa la mitad de la leche, disuelve en ella la levadura y el azúcar, incorpora la harina de trigo y la de trigo sarraceno, tápalo y déjalo levar 1 hora en un lugar cálido, hasta que haga burbujas.
2. Añade las yemas, la sal, 2 cucharadas de mantequilla derretida y el resto de la leche tibia, para obtener una masa espesa como la nata; déjala levar otros 30 minutos.
3. Monta las claras a punto de nieve firme e incorpóralas con cuidado a la masa: así los blinis quedan ligeros y esponjosos.
4. Unta ligeramente con mantequilla una sartén pequeña (o una sartén para blinis) y, a fuego medio, haz tortitas de 8–10 cm con una cucharada de masa cada una, hasta que la superficie haga burbujas y la base esté dorada; luego dales la vuelta y cocínalas 1 minuto más.
5. Pinta los blinis terminados con un poco de mantequilla derretida y mantenlos calientes apilados y tapados con un paño de cocina.
6. Sírvelos templados: pon en cada uno una cucharada de nata agria, encima una cucharadita de huevas y una ramita de eneldo. En lugar del auténtico caviar de esturión usamos huevas de salmón o de trucha.
Consejo: El blini redondo y dorado, que imita al sol, es el símbolo de la Máslenitsa rusa (la semana de carnaval); la harina de trigo sarraceno le da su sabor característico, ligeramente a nuez.
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