1. Disuelve la levadura y el azúcar en la leche templada y déjalo activar 10 minutos; amasa la harina, una pizca de sal, la mantequilla fundida y templada y la levadura activada hasta obtener una masa elástica y déjala levar tapada 1 hora.
2. Mientras tanto, cuece 2 huevos 10 minutos, hasta que estén duros, y pícalos. Corta la col en tiras finas, espolvoréala con sal y estrújala con las manos, para que suelte su jugo.
3. En una cazuela grande, sofríe la cebolla picada pequeña en el aceite 5 minutos, añade la col escurrida y rehógala tapada 20 minutos; luego destápala y sigue rehogándola hasta que se evapore el líquido y tome un ligero color dorado.
4. Ponle pimienta, incorpora el huevo picado y el eneldo y deja que se enfríe por completo: con el relleno caliente, la masa se empaparía.
5. Divide la masa en dos partes; estira la más grande en una bandeja con papel de horno, extiende encima el relleno, cúbrelo con la más pequeña, pellizca los bordes para cerrarlo, pinta la superficie con el tercer huevo batido, pínchala con un tenedor y déjalo reposar 20 minutos; precalienta el horno a 190 °C.
6. Hornéalo 35–40 minutos, hasta que esté dorado; al sacarlo del horno, unta la superficie con un poco de mantequilla y déjalo tapado con un paño de cocina 15 minutos, para que quede tierno por arriba. Sírvelo caliente o frío, también con sopas.
Consejo: El pastel de col es el sustituto diario del pan en los hogares rusos: en la época soviética se comía una porción con shchi o por la mañana entre semana.
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