Los huevos revueltos con salmón ahumado son un desayuno elegante y cremoso: el huevo removido suavemente y el salmón sedoso forman una pareja perfecta.
1. Mezcla con un tenedor los huevos con la nata y una pizca de sal, solo lo justo (sin batirlos hasta que hagan espuma).
2. En un cazo de fondo grueso, derrite la mantequilla a fuego lento, sin que llegue a dorarse.
3. Vierte el huevo y, al fuego más bajo y sin dejar de remover, haz unos huevos revueltos tiernos y cremosos: retíralos del fuego cuando todavía estén un poco brillantes.
4. Fuera del fuego, incorpora la mitad del salmón ahumado cortado en tiras.
5. Amontónalos sobre las rebanadas de pan tostado.
6. Coloca encima el resto del salmón, espolvoréalos con cebollino picado, riégalos con un poco de zumo de limón y sírvelos con pimienta recién molida.
Consejo: Incorpora el salmón solo cuando hayas retirado el huevo del fuego: si se cuece, se seca y pierde su textura sedosa.
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