1. Tritura el tomate con la cebolla, el ajo y un poco de caldo hasta que quede liso y pásalo por un colador.
2. En una cazuela, calienta el aceite, echa los fideos y tuéstalos removiendo sin parar 2–3 minutos, hasta que estén dorados: cuidado, se queman enseguida.
3. Vierte el puré de tomate sobre los fideos tostados (¡chisporrotea!) y cuécelo 2 minutos, removiendo.
4. Vierte el caldo de pollo, sálalo y cuécelo a fuego bajo 8–10 minutos, hasta que los fideos estén tiernos.
5. Rectifica de sal; la sopa no debe quedar demasiado espesa, porque los fideos siguen absorbiendo caldo mientras reposa.
6. Sírvela bien caliente, al gusto con lima, aguacate o un poco de queso fresco desmenuzado.
Consejo: Es la sopa favorita de los niños mexicanos: el tostado de los fideos le da su característico sabor a fruto seco, no te saltes este paso.
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