1. Derrite con cuidado el tuétano en un cazo pequeño, cuélalo por un colador fino y deja que se temple.
2. Incorpora al tuétano el pan rallado, los huevos, el perejil picado fino, sal y nuez moscada y déjalo reposar 20 minutos en la nevera.
3. Con las manos mojadas, forma con la masa pequeñas albóndigas del tamaño de una cereza.
4. Lleva a ebullición el caldo de carne con la zanahoria cortada en rodajas finas.
5. Echa las albóndigas en el caldo apenas borboteando y cuécelas unos 10 minutos, sin que llegue a hervir, hasta que suban a la superficie.
6. Sírvela bien caliente, espolvoreada con cebollino.
Consejo: Si la masa queda demasiado blanda, añádele un poco más de pan rallado: comprueba con una albóndiga de prueba que no se deshaga.
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