El huevo frito es el desayuno más rápido: está listo en unos minutos, pero tiene uno o dos pequeños trucos con los que siempre te saldrá perfecto.
1. Calienta el aceite en una sartén a fuego medio: no debe estar tan caliente que humee, o se quemará la base del huevo.
2. Casca los huevos de uno en uno en una taza y deslízalos con cuidado en la sartén, para que la yema quede intacta.
3. Fríelos a fuego medio, hasta que la clara cuaje bien.
4. Deja la yema blanda y líquida.
5. Salpimiéntalos y sírvelos enseguida.
Consejo: Si te gusta la parte de arriba más cuajada, tapa la sartén un minuto: el vapor lo cocina también por arriba.
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