La salsa de tomate a la húngara debe su textura sedosa y su característico sabor agridulce a la base de roux.
1. Pica pequeña la cebolla y póchala en el aceite hasta que esté transparente.
2. Espolvoréala con la harina y remueve hasta obtener un roux claro.
3. Vierte el zumo de tomate y remueve sin parar hasta que no queden grumos.
4. Añade la hoja de laurel y el azúcar y salpimiéntala.
5. Cuécela a fuego lento 15–20 minutos, hasta que espese y quede sedosa; luego saca la hoja de laurel.
6. Sírvela con pasta cocida o con albóndigas.
Consejo: Ajusta el equilibrio agridulce con la cantidad de azúcar: la acidez del zumo de tomate varía según la marca.
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