Los palitos crujientes de queso son un elegante bocado retorcido para el aperitivo, que desaparece en minutos ante los invitados.
1. Estira la masa de hojaldre en un rectángulo sobre una tabla enharinada.
2. Espolvorea una mitad con el cheddar y el parmesano rallados y luego con una pizca de cayena.
3. Dobla encima la otra mitad de la masa y pásale el rodillo con cuidado, para que el queso se pegue.
4. Córtala en tiras de 1,5 cm de ancho aproximadamente.
5. Coge cada tira por los dos extremos, retuércela 3–4 veces y colócala en una bandeja con papel de horno.
6. Píntalas con huevo batido y hornéalas a 200 °C 12–15 minutos, hasta que estén doradas y crujientes.
Consejo: Un cheddar curado y con carácter es mucho mejor que un queso neutro; la forma retorcida no es solo decorativa: así todos los lados quedan crujientes. Recién hechos están más ricos.
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