1. Tuesta la harina en la mantequilla hasta que tome un color dorado claro.
2. Vierte la cerveza y el caldo sin dejar de remover y cuécelo a fuego lento 10 minutos.
3. Sazónala con azúcar, una pizca de canela y sal.
4. Mezcla la nata con las yemas, témplala con un cucharón de sopa caliente e incorpórala a la sopa: a partir de ese momento ya no debe hervir.
5. Corta el pan en dados y tuéstalo en mantequilla hasta que esté crujiente.
6. Sirve la sopa bien caliente, espolvoreada con los picatostes.
Consejo: Elige una cerveza rubia y no demasiado amarga: durante la cocción se evapora la mayor parte del alcohol y queda un agradable sabor a malta.
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