1. Unta las rebanadas de pan con una capa fina de mantequilla y tuéstalas en una sartén por los dos lados hasta que estén doradas.
2. En la misma sartén, calienta las lonchas de jamón 1 minuto.
3. En otra sartén, derrite la mantequilla, casca los huevos con cuidado y fríelos a fuego medio 3–4 minutos: la yema debe quedar líquida.
4. Pon las tostadas en los platos y amontona jamón sobre cada una.
5. Desliza un huevo frito sobre el jamón de cada tostada y salpimiéntalos.
6. Sírvelas espolvoreadas con cebollino, con pepinillos cortados en abanico.
Consejo: La yema líquida hace de «salsa»: por eso no hagas demasiado el huevo.
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