1. Hierve agua fresca y fría: el agua hervida dos veces da un té de sabor más plano.
2. Enjuaga la taza con agua caliente para calentarla.
3. Pon el té negro y vierte encima el agua hirviendo a borbotones.
4. Déjalo infusionar 3–4 minutos; no aprietes la bolsita mientras tanto, porque suelta taninos y amarga.
5. Saca el té y añade un chorrito de leche fría.
6. Endúlzalo a tu gusto. Tómalo enseguida, bien caliente.
Consejo: Es la bebida del día a día británico y debe su nombre a los obreros de la construcción: fuerte, con leche y dulce. Si lo haces con bolsita, la leche siempre va DESPUÉS del té, porque si no enfría el agua.
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