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1. En un recipiente ancho y plano, lleva a ebullición despacio la leche más grasa posible (a ser posible de granja, sin homogeneizar); luego pon el fuego al mínimo y mantenla apenas borboteando 15–20 minutos, sin remover.
2. Retírala del fuego con cuidado, sin remover, y enfría rápidamente en el recipiente ancho, manteniéndola limpia y tapada sin cerrar herméticamente. Métela en la nevera en un plazo máximo de dos horas para que se forme una nata gruesa encima.
3. Déjala reposar 12–24 horas en la nevera a un máximo de 4 °C; mientras tanto, la grasa de la leche sube a la superficie y la nata se espesa.
4. Separa con cuidado la capa gruesa y cremosa con una cuchara plana o un cuchillo y ponla en capas en un bol pequeño o en un tarro; sala ligeramente cada capa.
5. Mantén la leche desnatada refrigerada y úsala para cocinar o hacer popara en los dos días siguientes al hervido.
6. Mantén tapado en la nevera y consume en los dos días siguientes al primer hervido de la leche; este es kajmak fresco, no madurado; sírvelo con ćevapi, lepinja y urnebes.
Consejo: El kajmak es un tesoro de la cocina serbia y bosnia: en los alrededores de Zlatibor y Čačak se vende en los mercados en cubas de madera. Si no tienes tiempo, una mezcla 1:1 de mascarpone y nata agria, ligeramente salada, es un buen sustituto.
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