La cebolla frita crujiente es un topping sencillo pero versátil que alegra cualquier plato.
1. Corta la cebolla en aros finos o en tiras.
2. Pasa los aros por harina y sacude el exceso: así quedan crujientes de manera uniforme.
3. Fríelos en abundante aceite caliente, en tandas pequeñas, para que el aceite no se enfríe.
4. Fríelos removiendo a menudo hasta que estén dorados; al final, ten cuidado, porque se queman enseguida.
5. Sácalos con una espumadera sobre papel de cocina y sálalos aún calientes.
Consejo: Es excelente sobre hamburguesas, con carnes asadas o espolvoreada sobre las guarniciones.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.