El tocino frito crujiente es sencillo pero irresistible: perfecto tanto para desayunar como para picar.
1. Corta el tocino en lonchas gruesas o en dados.
2. Haz unos cortes en el lado de la corteza, para que no se enrosque al freírse.
3. Fríelo despacio en su propia grasa, en la sartén o en el horno, hasta que esté crujiente.
4. Al final, espolvoréalo con el pimentón, pero con cuidado de que no se queme en la grasa caliente.
5. Sálalo y sírvelo con pan recién hecho.
Consejo: Se vuelve realmente crujiente al enfriarse un poco: merece la pena esperar unos minutos.
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