El bocado más sencillo y aun así insuperable de la cocina húngara: pan del día, manteca y cebolla.
1. Unta las rebanadas de pan con una capa gruesa de manteca de cerdo, hasta los bordes.
2. Corta la cebolla en aros finos.
3. Amontona los aros de cebolla sobre el pan con manteca.
4. Espolvoréalo con pimentón y una pizca de sal.
5. Sírvelo enseguida, mientras está fresco.
Consejo: Con pan casero recién horneado es como de verdad está bueno.
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