1. Parte los maracuyás por la mitad y, con una cucharilla, saca su interior gelatinoso con semillas y ponlo en la batidora.
2. Añade 300 ml de agua fría y tritúralo con unos pocos golpes cortos: solo lo justo para que la pulpa se separe de las semillas, sin romperlas (si no, amargaría).
3. Cuélalo por un colador fino en una jarra, apretando bien las semillas con una cuchara.
4. Añade los 700 ml restantes de agua fría y el azúcar y remueve hasta que el azúcar se disuelva.
5. Pruébalo: si está demasiado ácido, añade más azúcar; si está demasiado espeso, más agua.
6. Sírvelo enseguida, con cubitos de hielo.
Consejo: En Colombia, Perú y Brasil el zumo de maracuyá es la bebida más habitual en la comida; si lo quieres más cremoso, cambia la mitad del agua por leche y tendrás un «jugo en leche».
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