Las zanahorias glaseadas con mantequilla son una guarnición brillante y ligeramente dulzona que realza el sabor natural de la zanahoria.
1. Pela las zanahorias y córtalas en rodajas iguales, para que se ablanden a la vez.
2. Ponlas en una cazuela, cúbrelas con un poco de agua y sal y empieza a cocerlas tapadas.
3. Cuando estén casi tiernas y la mayor parte del agua se haya evaporado, añade la mantequilla y el azúcar.
4. Cuécelas unos minutos más sin tapar, removiendo, hasta que las cubra un glaseado brillante y almibarado.
5. Sírvelas sazonadas con pimienta recién molida.
Consejo: Añade el azúcar y la mantequilla solo al final: así se forma un bonito glaseado brillante sobre la zanahoria.
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