1. Pela las patatas y rállalas finamente alternándolas con la cebolla: la cebolla evita que la patata se oscurezca.
2. Pon la mezcla en un colador y exprímela bien con las manos; después de tirar el líquido, vuelve a mezclar con la patata el almidón blanco que se ha depositado en el fondo del bol.
3. Añade el huevo, la harina, la sal y la pimienta y mézclalo bien.
4. Calienta un dedo de aceite en una sartén grande, pon montoncitos con una cuchara y aplánalos un poco hasta dejarlos de 1 cm de grosor.
5. Fríelos a fuego medio 3–4 minutos por cada lado, hasta que estén dorados y crujientes, y escúrrelos sobre papel de cocina; puedes mantener las tortitas calientes en el horno a 100 °C mientras haces las demás.
6. Sírvelas bien calientes con abundante nata agria: solas ya son un plato principal sustancioso, pero también puedes acompañarlas con salsa de setas o panceta dorada.
Consejo: Los draniki son el plato nacional de Bielorrusia; el secreto es rallar fino y exprimir bien la mezcla: si queda húmeda, la tortita no se dora bien y absorbe el aceite.
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