1. Para la compota, deshuesa las ciruelas, córtalas en cuartos y cuécelas a fuego lento con el azúcar, la rama de canela, los clavos y el zumo de limón 15–20 minutos, hasta que estén tiernas pero sin deshacerse; retira las especias.
2. Pon las pasas en remojo en el ron. Separa las yemas de las claras; mezcla la harina con la leche, las yemas, el azúcar avainillado y una pizca de sal hasta obtener una masa sin grumos.
3. Monta las claras con el azúcar hasta que estén firmes e incorpóralas con cuidado a la masa.
4. En una sartén grande apta para horno, derrite la mitad de la mantequilla, vierte la masa, esparce por encima las pasas y cuécela a fuego medio 3–4 minutos, hasta que la base esté dorada; luego hornéala a 200 °C 6–8 minutos, hasta que suba.
5. Vuelve a ponerla en el fuego, rómpela en trozos pequeños con dos tenedores, añade el resto de la mantequilla y un poco de azúcar glas y carameliza los trozos unos minutos, dándoles vueltas.
6. Espolvoréala generosamente con azúcar glas y sírvela con la compota de ciruelas caliente.
Consejo: No mezcles demasiado la masa al incorporar las claras: el aire es lo que hace el Kaiserschmarrn ligero y esponjoso.
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