1. Saca la tira de costilla (asado de tira: costillar cortado con sierra en tiras transversales de 4–5 cm de ancho) de la nevera una hora antes de asarla para que esté a temperatura ambiente, y sécala con papel de cocina.
2. Prepara brasas de carbón o de leña dura y espera a que se apaguen las llamas y las brasas se cubran de una fina capa de ceniza blanca; distribuye la parrilla de modo que un lado tenga más calor y el otro menos.
3. Calienta la rejilla y frótala con un trozo de grasa o con papel aceitado; justo antes de poner la carne en la rejilla, espolvoréala con la mitad de la sal marina gruesa: en la parrilla argentina solo se sazona con sal, el resto es cosa de las brasas.
4. Coloca las tiras con el hueso hacia abajo en la zona más templada y ásalas despacio 25–30 minutos, hasta que la grasa de alrededor del hueso se vuelva translúcida y el borde de la carne empiece a dorarse.
5. Dales la vuelta, espolvorea el resto de la sal y asa el lado de la carne en la zona más caliente 10–15 minutos más, hasta que tenga costra por fuera y quede jugosa por dentro.
6. Déjala reposar 5 minutos sobre una tabla, córtala en trozos entre los huesos y sírvela con chimichurri, salsa criolla y ensalada fresca.
Consejo: Si solo tienes parrilla de gas, tápala y usa una cajita de ahumar con virutas de madera dura para acercarte al aroma de las brasas.
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