1. Corta la carne en 3–4 trozos grandes y ponlos 30 minutos en remojo en agua fría, para que suelten la sangre.
2. En una cazuela, lleva el agua a ebullición, echa la carne, los dientes de ajo y la cebolla partida por la mitad y cuécelo tapado a fuego suave 50 minutos, retirando mientras tanto la espuma.
3. Mientras tanto, cuece los huevos 8 minutos, enfríalos en agua fría y pélalos.
4. Saca la cebolla, vierte en el caldo la salsa de soja y el azúcar moreno, añade los huevos pelados y los chiles verdes cortados en diagonal y cuécelo destapado 20 minutos más, dando la vuelta a los huevos de vez en cuando.
5. Saca la carne, deja que se temple y desmenúzala con las manos en hebras finas siguiendo la fibra; parte los huevos por la mitad.
6. Sirve la carne desmenuzada y los huevos regados con un poco del caldo de soja; lo que sobre se conserva una semana en la nevera, en un recipiente con el caldo.
Consejo: El jangjorim es un banchan clásico y duradero de las fiambreras coreanas: antiguamente era lo que se llevaba en los viajes largos. Al principio el caldo parece salado, pero la carne se sirve en pequeñas cantidades, con arroz. Con huevos de codorniz queda muy bonito.
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