1. Vierte sobre el té negro agua caliente, pero que ya no esté hirviendo a borbotones, y déjalo infusionar exactamente 4 minutos.
2. Retira el té: si se infusiona más tiempo, amarga y se enturbia.
3. Disuelve el azúcar en el té todavía caliente.
4. Deja que se enfríe a temperatura ambiente y luego mételo en la nevera.
5. Al servir, mezcla el té frío y la limonada en proporciones más o menos iguales.
6. Sírvelo en un vaso alto, con mucho hielo, una rodaja de limón y menta.
Consejo: Debe su nombre al golfista Arnold Palmer, que siempre lo pedía así. Nunca metas el té caliente en la nevera: el enfriamiento brusco lo enturbia.
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