1. Precalienta el horno a la temperatura máxima (unos 250 °C), a ser posible con la bandeja dentro.
2. Amasa la harina con el agua, el aceite y la sal hasta obtener una masa lisa y elástica y déjala reposar 15 minutos.
3. Mezcla la crème fraîche con la nata agria, sal, pimienta y una pizca de nuez moscada hasta que quede lisa.
4. Corta la cebolla en aros muy finos y el bacon en tiras finas.
5. Estira la masa muy fina sobre papel de horno, úntala con la crema y espolvoréala con la cebolla y el bacon.
6. Deslízala sobre la bandeja precalentada, hornéala 10–12 minutos hasta que esté crujiente y sírvela caliente, cortada en porciones.
Consejo: El secreto es la masa muy fina y el calor máximo: así el borde queda con burbujas y crujiente.
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