1. Lava bien los limones en agua caliente, ralla fina la piel (solo la parte amarilla) y luego exprime el zumo de uno de ellos.
2. Cuece los tagliatelle (o, si los encuentras, los tagliolini, más finos) en abundante agua con sal 1 minuto menos de lo indicado.
3. Mientras tanto, en una sartén ancha, derrite la mantequilla a fuego lento, añade dos tercios de la ralladura de limón y caliéntala 1 minuto para que la mantequilla tome su aroma.
4. Vierte un cucharón del agua de cocción de la pasta y el zumo de limón y sacude la sartén para que la mantequilla y el agua formen una base cremosa.
5. Añade la pasta escurrida, retírala del fuego, incorpora el parmesano rallado y dale vueltas hasta que la salsa envuelva la pasta de forma sedosa; si hace falta, añade un poco más de agua de cocción.
6. Sírvela enseguida, espolvoreada con el resto de la ralladura de limón y pimienta recién molida.
Consejo: Añade el zumo de limón solo al agua con mantequilla, no directamente al queso: el ácido cortaría el queso caliente y la salsa quedaría grumosa.
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