1. Pon la carpa (con cabeza, cola y espinas) en el agua fría con la cebolla, la zanahoria partida por la mitad, la hoja de laurel y la pimienta en grano, llévala a ebullición despacio, retira la espuma y cuécela a fuego bajo 30 minutos.
2. Cuela el caldo por un colador fino (o una gasa), para que quede completamente limpio; puedes separar la carne de la carpa de las espinas y volver a echarla.
3. Echa en el caldo limpio la patata en dados, sálalo y cuécelo 10 minutos.
4. Corta el filete de lucioperca en trozos grandes, deslízalos en la sopa y cuécelos apenas burbujeando 8–10 minutos, hasta que la carne esté blanca y empiece a separarse: no la hiervas con fuerza, porque el pescado se deshace.
5. Retírala del fuego, espolvoréala con abundante eneldo y perejil frescos y déjala reposar tapada 5 minutos.
6. Sírvela bien caliente, con pan de centeno; según la costumbre de los pescadores rusos, antes de servirla se metía un instante en el caldo un tizón encendido, para darle sabor ahumado.
Consejo: La ukha es la sopa rusa más antigua: su secreto son los dos tipos de pescado; con uno se hace un caldo intenso y limpio, y la carne blanca del otro se añade como tropezón.
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