1. Lleva a ebullición el pollo con el agua, el jengibre partido por la mitad y tostado, la hierba limón golpeada y las chalotas enteras, desespúmalo y cuécelo a fuego bajo 1 hora. Saca el pollo, separa la carne y desmenúzala en tiras; cuela el caldo y sazónalo con salsa de pescado, sal y azúcar.
2. Para los fideos, pon en un bol la harina de arroz, el almidón y la sal, vierte el agua hirviendo y amásalo primero con una cuchara de madera y luego con las manos hasta obtener una masa lisa y blanda.
3. Estira la masa sobre una superficie enharinada hasta un grosor de 3 mm y córtala en tiras de 5 mm de ancho; rebózalas en harina para que no se peguen.
4. Pica el ajo y fríelo en el aceite a fuego bajo hasta que esté dorado: este aceite de ajo es lo que da el aroma a la sopa.
5. Echa los fideos directamente en el caldo caliente y cuécelos 4–5 minutos: el almidón que sueltan espesa un poco el caldo y lo vuelve sedoso; devuelve el pollo.
6. Sírvela en cuencos, riégala con el aceite de ajo, espolvoréala con cebolleta y cilantro y acompáñala con brotes de soja, lima y chile.
Consejo: Es la sopa reconfortante favorita de Laos, y su nombre significa «hilo de arroz húmedo». Los fideos se cuecen en la sopa, no aparte: por eso el caldo queda característicamente espeso y aterciopelado.
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