1. Cuece las patatas con piel y los huevos 10 minutos hasta que estén duros; deja que ambos se enfríen por completo y pélalos.
2. Corta la patata, el huevo, el pepino y el jamón en dados pequeños iguales (de unos 0,5 cm), y los rabanitos en láminas finas o tiras.
3. Pica fino la cebolleta y el eneldo y, en un bol con una pizca de sal, machácalos un poco con una cuchara para que suelten su aroma.
4. Mezcla el kéfir con el agua fría, la nata agria y la mostaza hasta que quede liso y sazónalo con sal; debe quedar más líquido que un yogur, pero con sabor intenso.
5. Pon todo en un bol grande, vierte encima el kéfir, mézclalo y mételo al menos 1 hora en la nevera, para que quede helado.
6. Sírvela en platos hondos, espolvoreada con eneldo fresco y con pan de centeno.
Consejo: La okroshka es la sopa refrescante del verano ruso; en Rusia a menudo se hace con kvas, pero aquí hemos elegido la versión con kéfir: no lleva alcohol y su sabor ácido refresca en los días de calor.
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