1. Corta la cebolla en medias lunas finas y el apio y el pimiento en daditos.
2. En una cazuela ancha, pocha en el aceite de oliva la cebolla, el apio y el pimiento con las escamas de chile a fuego lento 15 minutos, hasta que la cebolla esté completamente tierna y dulce, pero sin dorarse.
3. Añade el tomate pelado aplastado con la mano, cuécelo 5 minutos, vierte el agua caliente, salpimiéntala y cuécela tapada a fuego suave 20 minutos.
4. Baja el fuego, haz cuatro huecos en la sopa con una cuchara y casca con cuidado un huevo en cada uno; cuécelos tapados 4–5 minutos, hasta que la clara cuaje y la yema siga blanda.
5. Mientras tanto, tuesta las rebanadas de pan y ponlas en platos hondos.
6. Sirve la sopa sobre las tostadas, con un huevo por plato, espolvoreada con pecorino rallado.
Consejo: La «acquacotta» (agua cocida) era la comida sencilla de los pastores y carboneros de la Maremma: se hacía con lo que hubiera, así que puedes añadirle sin problema un puñado de espinacas o setas.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.