1. Lava bien el arroz glutinoso y ponlo en remojo en agua fría 1 hora; luego escúrrelo.
2. Lava por dentro y por fuera los dos pollitos (de unos 800 g cada uno) y quita la grasa que quede en la cavidad.
3. Rellena la cavidad de los pollos con arroz, 2–3 dientes de ajo, 2 azufaifas, 2 castañas y una raíz de ginseng; cruza los muslos y, haciendo un pequeño corte en la piel, pasa por él el extremo de uno de ellos, para que no se salga el relleno.
4. Pon los pollos en una olla grande con el resto del ajo, las azufaifas y las castañas, cúbrelos con el agua, llévalo a ebullición y quita la espuma.
5. Cuécelos tapados a fuego medio-suave 1 hora y 20 minutos, hasta que la carne esté melosa y el arroz tierno dentro del pollo.
6. Sirve en cada cuenco hondo medio pollo o uno entero con su caldo y cebolleta picada fina; pon la sal y la pimienta aparte, en un cuenquito, para que cada uno moje la carne a su gusto.
Consejo: Los coreanos la toman en los días más calurosos del verano (boknal), porque dicen que la sopa caliente devuelve las fuerzas. Si no encuentras ginseng, omítelo y pon más jengibre fresco en la sopa; las azufaifas pueden sustituirse por dátiles secos.
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