1. Pon los garbanzos en remojo la noche anterior. En una olla grande pon la gallina, el hueso de jamón, los garbanzos, la cebolla y la zanahoria, cúbrelos con agua fría y caliéntalo despacio hasta que hierva; retira la espuma.
2. Cuécelo a fuego lento, apenas burbujeando, 2–2,5 horas, hasta que la carne de la gallina se separe del hueso.
3. Mientras tanto, cuece los huevos 10 minutos hasta que estén duros, pélalos y córtalos en daditos; corta también el jamón en daditos.
4. Cuela el caldo, desmenuza la carne de la gallina en trocitos y reserva los garbanzos.
5. Lleva el caldo limpio a ebullición, sálalo y cuece en él los fideos finos 3–4 minutos; devuelve la gallina y los garbanzos.
6. Sírvelo en platos y reparte en cada uno jamón picado, huevo duro y una o dos hojas de hierbabuena.
Consejo: La hierbabuena no es casualidad: en Andalucía es el aroma imprescindible de la sopa de picadillo; con una hoja por plato basta.
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