1. Lleva a ebullición el caldo en una cazuela y, si hace falta, sálalo; mientras tanto, calienta los platos soperos en el horno templado (80 °C).
2. En una sartén, calienta la mantequilla y tuesta las rebanadas de pan por ambos lados 1–2 minutos, hasta que estén doradas.
3. Pon dos rebanadas de pan tostado en cada plato y espolvoréalas con un poco de parmesano rallado.
4. Casca los huevos de uno en uno en una taza y deslízalos con cuidado sobre el pan, de modo que la yema quede entera; espolvorea la clara alrededor con parmesano.
5. Vierte despacio el caldo hirviendo con un cucharón, desde el borde del plato, alrededor del huevo, para que el calor cuaje la clara y la yema quede líquida.
6. Sírvela enseguida, con el resto del parmesano y pimienta recién molida.
Consejo: El caldo tiene que estar muy caliente para que el huevo se cueza; si quieres ir sobre seguro, puedes volver a meter los platos un minuto en el horno caliente.
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