1. Pela las patatas y córtalas en dados de 1 cm. En una cazuela, calienta el aceite, tuesta en él la alcaravea 30 segundos, luego añade las patatas y remueve 2 minutos.
2. Vierte el agua, salpimienta y cuécelo a fuego lento 15–20 minutos, hasta que las patatas estén tiernas.
3. Corta las rebanadas de pan en dados y tuéstalas en una sartén sin aceite o en el horno hasta que estén crujientes; ralla el queso.
4. Pela los ajos y machácalos con un poco de sal hasta hacer una pasta. Retira la sopa del fuego, incorpora el ajo y la mejorana desmenuzada y déjala reposar tapada 5 minutos: el ajo no se cuece, así se mantiene fresco y picante.
5. Pon en el fondo de cada plato un puñado de dados de pan tostado y queso rallado y sirve encima la sopa caliente.
6. Sírvela enseguida, bien caliente.
Consejo: La česnečka es la «sopa de la resaca» checa: se ofrece como remedio en las cocinas de las tabernas, abiertas hasta el amanecer, y en las frías noches de invierno; si la quieres más saciante, puedes echar un huevo batido en la sopa caliente.
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